Term 3(a): HIV/AIDS(communication escrita)

Seguimiento de la Cumbre Mundial sobre Desarrollo
Social y del vigésimo cuarto período extraordinario
de sesiones de la Asamblea General: tema prioritario:
examen de la ulterior aplicación de las decisiones de la
Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social y los resultados
del vigésimo cuarto período extraordinario de sesiones
de la Asamblea General

Declaración presentada por la Familia Franciscana Internacional,
organización no gubernamental reconocida como entidad de
carácter consultivo general por el Consejo Económico y Social;
American Psychological Association, Pax Christi International,
Society for the Psychological Study of Social Issues y World Youth
Alliance, organizaciones no gubernamentales reconocidas como
entidades de carácter consultivo especial por el Consejo
Económico y Social; y la Unión Internacional de las Ciencias
Antropológicas y Etnológicas, organización no gubernamental
incluida en la Lista

El Secretario General ha recibido la siguiente declaración, que se distribuye de conformidad con los párrafos 36 y 37 de la resolución 1996/31 del Consejo Económico y Social, de 25 de julio de 1996.

Introducción

Reafirmando el compromiso adquirido en la Plataforma de Acción de la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social de fortalecer “las iniciativas nacionales encaminadas a tratar con mayor eficacia la creciente pandemia de VIH/SIDA impartiendo la educación necesaria, prestando servicios de prevención, procurando que se disponga de los servicios adecuados de atención y apoyo y que las personas afectadas por el VIH/SIDA tengan acceso a ellos, y tomando todas las medidas necesarias para eliminar cualquier forma de discriminación y de aislamiento de las personas afectadas por el VIH/SIDA”.

Reconociendo, en consonancia con lo previsto en la Plataforma de Acción de Copenhague, que para fomentar el desarrollo social es indispensable que “se adopten medidas especiales para proteger a las personas desplazadas y sin hogar, a los niños de la calle, a los menores no acompañados y a los niños en circunstancias especialmente difíciles, los huérfanos ... y velar por que esas personas se integren en sus comunidades”.

Nosotros, en nuestra calidad de organizaciones no gubernamentales dedicadas a la sensibilización, la atención directa y la acción global en materia de VIH/SIDA, instamos a la reunión convocada para examinar la aplicación de las recomendaciones de la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social (Copenhague+10) a que renueve y fortalezca el compromiso de facilitar apoyo, protección y educación a los huérfanos y niños vulnerables afectados por el VIH/SIDA.

Nos complace que, en su informe de 25 de julio de 2003, el Secretario General observara que se habían “conseguido logros significativos en la respuesta mundial al VIH/SIDA” desde su informe de agosto de 2002. Constatamos y reconocemos el mayor compromiso político, sobre todo de los países de Asia y el África al sur del Sáhara, y los esfuerzos realizados, que se han redoblado para ofrecer servicios de educación y prevención y favorecer la adopción de medidas globales más enérgicas y mejor coordinadas contra la epidemia, especialmente a través de las actividades del ONUSIDA. Sin embargo, coincidimos con el Secretario General en que “en importantes aspectos, los problemas que plantea [el VIH/SIDA] siguen siendo igual de graves”. Uno de esos problemas, que aún no ha recibido la atención que merece, es el creciente número de niños huérfanos o pobres a causa de la epidemia.

Según el informe Children on the Brink, publicado conjuntamente por el ONUSIDA, el UNICEF y USAID en 2004, hay millones de niños vulnerables que han quedado huérfanos a causa de la epidemia y es probable que la cifra aumente en la próxima década. Actualmente, hay unos 15 millones de huérfanos a causa del VIH/SIDA, de los que 12,3 millones viven en el África al sur del Sáhara. Estas cifras ponen de relieve la magnitud de la crisis y exigen una respuesta igualmente significativa por parte de todos los gobiernos y de los demás interesados, como las organizaciones no gubernamentales, las empresas, los organismos intergubernamentales, las instituciones financieras, los grupos religiosos, etc. En la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social y en la reunión celebrada para examinar la aplicación de sus recomendaciones (Copenhague+5) no se prestó suficiente atención a la situación de los niños huérfanos y pobres a causa de la epidemia de VIH/SIDA. La situación de esos huérfanos repercute gravemente en los niveles de desarrollo social de todo el mundo, por lo que debe tenerse más en cuenta y ser objeto de nuevas medidas tanto de los gobiernos como de los demás interesados.

Un marco de acción eficaz basado en los derechos humanos

La extrema vulnerabilidad de los niños que quedan huérfanos a causa del VIH/SIDA exige aplicar los principios de la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño y de otros instrumentos conexos sobre los derechos humanos como base para adoptar políticas eficaces. Reconocemos que esa vulnerabilidad se ve acentuada aún más por la dislocación de todas las estructuras comunitarias que se produce cuando los niños y sus madres son estigmatizados por haber perdido un padre o un cónyuge a causa del virus letal. Esa estigmatización es tanto más condenable si se tiene en cuenta que, en muchos de los conflictos de África, los soldados y milicianos infectados extienden deliberadamente el virus utilizando la violación, incluso de niñas muy jóvenes, como arma de guerra. Creemos que ello justifica aún más la urgencia de promover la Convención sobre los Derechos del Niño, que exige que en todas las medidas concernientes a los niños se atienda a la consideración primordial del “interés superior del niño”, como por ejemplo:

  • Garantizando “en la máxima medida posible la supervivencia y el desarrollo” de los niños;
  • Ofreciendo protección y asistencia especiales para los niños privados permanentemente de su familia y garantizando que la atención alternativa permita una continuidad en la educación del niño y su origen étnico, religioso, cultural y lingüístico;
  • Ayudando a quienes se ocupan de los niños huérfanos a ofrecerles un nivel de vida adecuado para su desarrollo físico, mental, espiritual, moral y social;
  • Preservando las relaciones familiares del niño;
  • Promoviendo “la recuperación física y psicológica y la reintegración social de todo niño víctima ... en un ambiente que fomente la salud, el respeto de sí mismo y la dignidad del niño”;
  • Teniendo debidamente en cuenta las opiniones de los niños, en función de su edad y madurez;
  • Facilitando información y material procedentes de diversas fuentes para promover el bienestar social, espiritual y moral y la salud física y mental de los niños;
  • Protegiendo “al niño contra toda forma de perjuicio o abuso físico o mental, descuido o trato negligente, malos tratos o explotación, incluido el abuso sexual”; y
  • Promoviendo el derecho de los niños a la educación para que desarrollen al máximo sus posibilidades y preparándolos para “asumir una vida responsible en una sociedad libre, con espíritu de comprensión, paz, tolerancia, igualdad de los sexos y amistad entre todos los pueblos”.

Consideraciones sobre la idoneidad de los cuidadores

Cuando un niño se queda huérfano es preciso determinar si existe algún pariente vivo física, mental y emocionalmente capacitado para ocuparse de él. Puede suceder que, a falta de parientes, miembros de la comunidad asuman de forma compartida la responsabilidad de cuidar de los huérfanos. Por regla general, los miembros de la comunidad son quienes mejor pueden determinar qué niños corren mayor riesgo y qué criterios deben seguirse para valorar su vulnerabilidad y jerarquizar las medidas que deben tomarse a nivel local.

Los programas deben destinarse a zonas geográficas gravemente afectadas por el VIH/SIDA y ayudar a los residentes de esas comunidades a identificar y prestar ayuda a los niños y los hogares más vulnerables. Cuando los niños pierden a sus padres y cuidadores necesitan aún más estabilidad, atención y protección. La institución familiar es el factor más importante para crear un entorno que proteja a los niños que han perdido a sus padres a causa del VIH/SIDA, con independencia de que el hogar esté encabezado por el cónyuge supérstite, un abuelo mayor, una persona joven o se trate de un entorno comunitario. Es imprescindible desarrollar y ampliar los sistemas de atención de tipo familiar y comunitario para el pequeño, aunque altamente vulnerable, porcentaje de niños y niñas que no reciben atención familiar.

En su estado actual, la epidemia mundial del VIH/SIDA ha hecho recaer una enorme responsabilidad en los gobiernos y en todas las comunidades e instituciones religiosas para que contribuyan a aliviar el dolor y el sufrimiento de este vulnerable grupo de niños. En particular, las instituciones religiosas han desempeñado tradicionalmente una función importante y valiosa en el cuidado de los huérfanos en todo el mundo. Reafirmamos la importancia de esa función, al tiempo que valoramos su constante presencia sobre el terreno, siempre en primera línea. Hay que apoyar esas actividades, a menudo fundamentales para las respuestas que la comunidad brinda a esos niños.

Consideramos que, con motivo del examen de las recomendaciones de la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social 10 años después de su celebración, es urgente tomar medidas inmediatas, sostenidas y coordinadas para proteg r a esos niños y preservar la unidad familiar.

Recomendaciones sobre las políticas y medidas que deben adoptar los gobiernos

  1. Instar a todos los países a que dediquen más recursos a satisfacer las necesidades de atención sanitaria, apoyo y recuperación psicosocial y tratamiento y prevención del VIH/SIDA para los niños huérfanos y pobres a causa de esta epidemia. En particular, debe prestarse más apoyo a la “iniciativa 3 por 5” de la OMS.
  2. Hacer un llamamiento a los países con altas tasas de infección por VIH/SIDA para que aprueben y apliquen activamente planes nacionales de acción que contemplen la educación y socialización de los niños que hayan quedado huérfanos. Actualmente, solo el 17% de los países cuentan con planes de acción nacionales que se ocupen de este tema.
  3. Solicitar al UNICEF y a los demás organismos de las Naciones Unidas que elaboren un compendio de buenas prácticas que ayude a los países a confeccionar planes de acción creativos, eficaces y que se ajusten a la situación sobre el terreno, teniendo en cuenta la Convención sobre los Derechos del Niño, la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (y las niñas) y otras normas sobre los derechos humanos. Los planes de acción deben incluir una evaluación que permita determinar los casos que requieren mayor atención y mecanismos para supervisar de manera permanente la salud, el bienestar y la situación psicosocial de los niños en situaciones altamente vulnerables. Esta evaluación también podría tenerse en cuenta a la hora de prestar asistencia técnica.
  4. Ofrecer educación gratuita a todos los niños, incluidos los huérfanos a causa del VIH/SIDA, facilitándoles medios seguros y viables de ganarse la vida y de contribuir al sostenimiento de sus comunidades.
  5. Ofrecer a las familias asistencia financiera y de otra índole para que puedan retener en su seno a muchos huérfanos que, de lo contrario, tal vez tendrían que separarse de ellas. Deben promoverse modalidades creativas de financiación como el canje de deuda o la imposición de las transacciones en divisas con el fin de recabar recursos para atender a los niños huérfanos de manera holística y culturalmente apropiada.
  6. Contribuir con carácter inmediato a la identificación de los niños huérfanos sirviéndose, entre otros medios, de educadores callejeros y centros comunitarios de acogida a los que los niños puedan acudir, protegerlos de su explotación inmediata por los adultos y, siempre que sea posible, ponerlos en contacto con miembros de su familia extensa o con redes de apoyo.
  7. Instar y alentar a las organizaciones religiosas a que sigan ofreciendo cobijo y ayuda a los niños huérfanos a causa del VIH/SIDA y hacer un llamamiento a quienes aún no se han unido a este esfuerzo a que promuevan y auspicien medidas a escala mundial para contribuir a aliviar esta trágica situación. Aunque deben respetarse las leyes y las tradiciones religiosas, es importante que los beneficiarios de esos recursos no sufran presiones para observar y hacer suyas esas tradiciones ni se vean constreñidos por tradiciones distintas de las propias.
  8. Ofrecer a los cuidadores de los niños huérfanos a causa del VIH/SIDA apoyo financiero, educativo, alimentario, sanitario y psicosocial, así como capacitación de otro tipo en asociación con instituciones internacionales o locales, organizaciones no gubernamentales confesionales y de otra índole y el sector privado, para velar por la atención y el desarrollo adecuados de los niños huérfanos.
  9. Reconociendo el papel fundamental de los niños y adolescentes en la lucha contra el VIH/SIDA y respetando debidamente la dignidad de todos, movilizar recursos para ofrecerles capacitación, apoyo y aliento de modo que puedan desarrollar sus dotes de liderazgo en sus respectivas comunidades. Asimismo, deben asignarse recursos a proyectos locales de desarrollo destinados a niños y jóvenes huérfanos y concebidos y aplicados por ellos.
  10. Tener en cuenta a los niños y los jóvenes en la formulación y aplicación de la política sobre el VIH/SIDA a nivel internacional, regional y local, ya que la epidemia les afecta de manera desproporcionadamente alta. Los niños y jóvenes de hoy son los futuros dirigentes de sus comunidades y países.
  11. Integrar una perspectiva de género en todos los programas destinados a los niños huérfanos a causa del VIH/SIDA, evaluando, abordando y supervisando eficazmente tanto las necesidades especiales como las vulnerabilidades de los huérfanos y huérfanas.

La presente declaración ha recibido el apoyo y el respaldo de las siguientes organizaciones no gubernamentales reconocidas como entidades de carácter consultivo por el Consejo Económico y Social:

Asociación Internacional de Caridades
Asociación Internacional de Escuelas de Servicio Social
Congregación de Nuestra Señora de la Caridad del Buen Pastor
Congregations of St. Joseph
Consejo Nacional de Mujeres de los Estados Unidos
Dominican Leadership Conference
Elizabeth Seton Federation
Federación Internacional de Centros Sociales y Centros Vecinales
Federación Internacional de Trabajadores Sociales
Federación Luterana Mundial
Fondo Cristiano para la Infancia
Hermanas de la Misericordia de las Américas
Hermanas de Nuestra Señora de Namur
International Presentation Association of the Sisters of the Presentation
Sociedad de Médicos Misioneros Católicos
VIVAT International

Oral, Written or Summary: 
Meeting Year: 
2005
Meeting: 

csocdev05

Commission for Social Development (43rd Session) 2005
Meeting Name: 
Commission for Social Development (43rd Session) 2005